martes, 20 de febrero de 2018

Pioppo: taller maderero en Villa Ortùzar

El trabajo del estudio Pioppo se destaca por su cuidada búsqueda funcional y estética, junto a una investigación profunda sobre las posibilidades del material.
La Poltrona Potra, de madera de álamo y con un espacio para apoyar libros. 


Por Yamila Garab


Mi primer contacto con la producción de Pioppo fue en la última muestra Estilo Pilar. Allí, entre las novedades presentadas, varios muebles de esa firma expuestos al aire libre tuvieron la virtud de atrapar la luz del sol en los pliegues de sus superficies texturadas, aunque de hecho varios de ellos pueden funcionan perfectamente también en interiores. Como la poltrona Potra, con su estructura de madera de álamo que sostiene el asiento y el respaldo de entramado plástico.




Flavio Maculan, titular del estudio y fábrica maderera Pioppo, encontró la veta -valga la redundancia- de su producción en la investigación sobre las posibilidades expresivas de las maderas y los fenólicos. “Soy naturalmente curioso, y por eso me interesa encontrar nuevas formas de utilizar los materiales”, cuenta este diseñador autodidacta y emprendedor que hace cuatro años montó su centro de operaciones en el barrio porteño de Villa Ortúzar, con local al frente y carpintería al fondo.


Perchero Hang & Play, realizado en madera de paraíso y petiribí.



Tanto sus piezas de mobiliario como sus objetos -en especial luminarias-  combinan la síntesis formal con el aprovechamiento de las texturas “al natural” de los materiales. 




Para eso, Maculan utiliza diferentes tipos de madera a las que aplica el corte de placas fenólicas y posteriormente el prensado. Es decir que su propuesta no se limita a exhibir sólo la veta de la madera.


Tulum: panel de fórmica con bajorrelieves routeados.

En el caso de la escultórica lámpara colgante Espiralis, una suerte de “resorte” cónico (en rigor, un helicoide cónico), que está planteada a partir de un corte en forma de espiral concéntrico de una placa multilaminada de álamo de seis milímetros de espesor. Este producto se comercializa en formato plano para facilitar su empaque y traslado, pero una vez afuera de la caja se despliega y cobra volumen gracias a las propiedades de torsión del material, bien estudiadas por su creador.


    Lámpara Espiralis, desplegable como un resorte.

Otra de sus búsquedas se orienta hacia el diseño de placas intervenidas con tramas de patrones geométricos en bajorrelieve, hechas con router de control numérico. Pueden servir para convertirse en respaldares de cama, revestimientos e incluso cuadros para colgar en las paredes.


Revestimientos con tramas geométricas.

Así, en cada faceta de la producción de Pioppo, se advierte una búsqueda formal basada en el conocimiento de la geometría, los materiales y las técnicas. Me animo a decir: un saber previo a cualquier búsqueda estética.



Cilindros: lámparas de multilaminado.


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